L’etat c’est moi
Óscar Valero
La primera vuelta ya está aquí. Francia, la segunda economía de Europa; la que ha perdido la triple A para escarnio de su presidente; la de la libertad, igualdad, fraternidad; la Francia de acogida y la de la patada en su conjunto se enfrenta a una de las elecciones más concurridas de los últimos tiempos el 22 de abril.
No porque pueda haber sorpresas, porque se pueden dar, como aquella segunda vuelta Chirac-Le Pen del 2002, sino porque tenemos cinco candidatos capaces de llegar a la segunda vuelta y otros que aunque no lleguen tienen historias o ideas interesantes.
Los que llegan con opciones son Nicolás Sarkozy, François Hollande, Marine Le Pen, François Bayrou y Jean-Luc Mélenchon. El resto son Eva Joly, Nicholas Dupont-Aignan, Nathalie Arthaud, Jacques Cheminade y Philipe Poutou. Desde Passim Blog quiero dar unas pinceladas de qué es lo que propone cada uno de los candidatos principales y cuáles son sus posibilidades de cara a un segundo turno. Para que puedan seguirlo, si les apetece, con información fresca.
Los favoritos
Nicolas Sarkozy
Acaparador y cultivador de titulares a partes iguales, este sobreacelerado Presidente saliente termina cinco años de mandato habiendo hecho de todo, bueno y malo. Bueno cuando Francia aún vivía en los estertores –y no lo sabíamos todavía- de su grandeur,ymenos bueno cuando la cuesta se ha ido viendo del lado negativo. Estas elecciones coinciden con el estreno de la película De Nicolás a Sarkozy, una muestra de la fascinación artística que genera este candidato. Ya fue el objeto de un buen libro de Yasmina Reza en el que seguía al candidato a sol y a sombra.
Su lema es la ‘France forte’ y por supuesto que este ha sido el discurso musculado que ha perpetuado a lo largo de su presidencia. Hay que recordar que venía de ser el Ministro del Interior y, después, de Finanzas de Jacques Chirac. Su gran caballo de batalla fue la inseguridad en el país, sobre todo en la periferia de las ciudades. En ellas, la población de origen magrebí y subsahariano es mayoritaria. También allí el paro y la exclusión son males endémicos. Decidió centrarse en que el problema era el origen de los violentos y el poco sentimiento patriótico que destilaban: le salió perfecto. Ganó las elecciones y aunque la herida no sanó, la vendó con policía.
Ha tenido un mandato intranquilo, fiel a su espíritu. Ha sido el artífice de reformas profundas de la jubilación y del sistema financiero. Sin embargo sus recetas no han podido parar la ola mundial que se ha llevado a Francia -aunque menos que a España o a Italia- por delante.
Sus posibilidades
Teniendo en cuenta que es el Presidente saliente, si atendemos a la estadística estaría dentro cinco años más. También apostando a candidato de derecha, ya que en Francia solamente Mitterand le ha arrogado el cetro para la izquierda. Los sondeos le dan entre un 25% y un 28% y casi nadie le descarta de una segunda vuelta, pero como hemos dicho antes, en estas elecciones puede haber sorpresas.
En esta primera vuelta se vota más con el corazón, así que depende de sus fieles, de los que le dieron la victoria en 2007, lo que él ha llamado (en referencia a De Gaulle) la ‘mayoría silenciosa’. Si no llegara a la segunda vuelta sería una sorpresa, porque no hay tanta gente dispuesta a dejar que gane la izquierda. Podría pasar: las otras opciones de dejarle fuera sería un Hollande-Mélenchon, tándem de izquierda poco probable, o un Hollande-Le Pen, lo que significaría que la derecha se atomizaría en el extremo, y tampoco parece posible.
Con la popularidad a la baja, cierto, pero tiene muchas opciones. No en vano es presidente. Y cuidado en la segunda vuelta, porque sigue siendo uno de los mejores oradores de la república.
François Hollande
Cuando los socialistas organizaron las primarias que enfrentaron a Hollande con la candidatura de Aubry, entonces líder del PS y la natural candidata, consiguieron un espacio mediático que desde la defenestración de Ségolène Royal no habían alcanzado.
El triunfo de Hollande en esas primarias fue el de un hombre que no era considerado la primera opción, ni siquiera la segunda del partido. Figuras fuertes como Laurent Fabius o Bertrand Delanöe, alcalde de París, habían apostado por ella y no por él, que ya tuvo que renunciar a la nominación cuando Royal, su entonces pareja, se presentó.
Además, esos comicios supusieron un espaldarazo para una izquierda, que se lamía las heridas de haber perdido a su delfín, Dominique Strauss-Khan, en asuntos sexuales escabrosos.
Hollande es un tipo tranquilo, con sentido del humor. Se ve en sus mítines que no está acostumbrado a los exabruptos y a la alta retórica, pero es eficiente y ha sabido moverse por los recovecos ideológicos de su partido. En los debates televisivos es bastante torpe. Sin embargo ese toque sibilino y escuchante le puede dar más rédito del esperado. Sus posturas económicas magullan a la izquierda más pura del partido -quién sabe qué hubiera pasado con Strauss-Kahn entonces- precisamente por centristas. Es un poco más intervencionista que Sarko, no demasiado. Un perfil que puede atraer al centro, esencial para ganar la segunda vuelta.
Sus posibilidades
Es el favorito por el desgaste del actual Presidente y porque Francia pide el cambio. Además, la mayor parte de los presidentes o primeros ministros de Europa que han lidiado con la crisis en sus primeros estadios han caído. Viento a favor para él. La izquierda tradicionalmente socialista ve la esperanza de tener de nuevo a su color en el Elíseo, y seguramente irán en masa a proporcionarle la victoria. En todo caso, las encuestas más optimistas para él lo sitúan a escasos tres puntos por encima de Sarkozy, así que tiene muchas opciones de pasar a la segunda –es el que más tiene, de hecho- aunque su porcentaje de apoyos es incierto.
Uno de sus puntos débiles es, sin duda, la fragmentación de la izquierda (siempre lo ha sido para los candidatos socialistas). Hay cinco candidatos que pueden arañar unos votos vitales. Quizá por eso en los últimos mítines ha llamado a la unidad de la izquierda.
Los intelectuales:
François Bayrou
Ser de centro es un ejercicio titánico. Atacas a varios frentes y los electores tardan en captar tu mensaje. Sin embargo el candidato del Modem ha articulado uno de los mensajes más honestos de la campaña. Los más cínicos dirán que es porque sabe que no va a gobernar. Y su vídeo de campaña, en el que parece que no sabe hacia donde mirar, no ayuda.
Su momento de gloria llegó en 2007 cuando alcanzó el tercer puesto de la primera vuelta con una quinta parte de los votos. Este profesor de latín y griego ha sido Ministro de Educación en dos gobiernos diferentes y además es de provincias, con lo que eso significa –y vende– en Francia. Es, a la larga, una de sus mejores armas, ya que sus detractores le achacan su enorme ego y su pedantería en ocasiones. Pedantería justificada, pero pedantería.
Sus posibilidades
Honestamente, pocas. Da la impresión de que mantiene el mensaje, algo que no es malo de por sí, y los electores franceses se han desplazado. En un momento de tormenta social, tiene menos fuerza una opción netamente moderada. Los sondeos le dan alrededor de un 10%.
Jean-Luc Mélenchon
Déjenme que haga una declaración hors politique: si le gusta el francés bien hilado, escuche a Mélenchon. Y no soy el único atraído por el flow del candidato izquierdista.
En el tema político, es el líder del Frente de Izquierda, lo cual en español es descriptivo por sí mismo: muy connotativa la palabra ‘frente’. Heredero del trostkismo, Mélenchon ha conseguido lo que parecía imposible: aunar a la extrema izquierda en una sola fuerza, con liderazgo y discurso. Es muy crítico con las instituciones financieras y europeas sin llegar al anticapitalismo radical. Sin duda, llega al corazón de muchos votantes desencantados de la política, un caladero donde ante sólo pescaba el Frente Nacional. Fue miembro del Partido Socialista durante décadas y Ministro de Educación con Lionel Jospin. Ahora ha decidido volar por su cuenta y parece que podría hacerlo lejos: le disputa el tercer puesto a toda una Le Pen.
Sus posibilidades
La manada de los descontentos –que en España podría ser el 15M– es numerosa, más sumando a los desencantados del capitalismo. Su discurso llegará a la clase obrera más tolerante con la inmigración –no en vano es el partido más permisivo– y a los jóvenes que quieren cambios fuera de los grandes partidos. Puede obtener un buen resultado. Su sueño, a buen seguro que sí, sería llegar al 20%. Lo más optimista será probablemente un 15%. Los sondeos le dan un 13.
La de armas tomar:
Marine Le Pen
El ascenso de la extrema derecha en Francia no se puede aislar del de la europea. Por lo tanto, la figura de Le Pen se encuadra, como la de su padre, en un zeitgeist muy particular. Y más en un contexto de crisis, falta de trabajo y recorte de los subsidios.
El gran acierto de Marine Le Pen ha sido la modernización –por muy kitsch que suene este término para la extrema derecha– del discurso del Frente Nacional: el islam no se ataca ahora sino que se defiende de la laicidad, la identidad nacional y las costumbres francesas deben prevalecer a cambio de los derechos, etc… Maquillaje necesario para los jóvenes –y son muchos los que votan al FN– que al mismo tiempo mantiene la esencia de lo antiguo.
Sus posibilidades
No por una cuestión de racismo sino de pérdida de orientación filosófica del país en general que el Frente Nacional puede hacer un buen resultado. Seguramente no el de Jean-Marie en 2002.
En su contra tiene que Marine es peor política, aunque mantiene las ideas y comunica mejor. En cuanto al carisma, es difícil de mesurar. Las encuestas le dan un 16%. Podría ser algo menos o algo más. Complicado y sorprendente sería que llegara a la segunda vuelta. Recomiendo ver el pequeño debate en France 2 entre Le Pen y Mélenchon:
Y hasta aquí mi análisis para Passim sobre los principales candidatos a la presidencia francesa. Aunque les digan lo contrario, las elecciones, el juego de posiciones de ajedrez, no ha hecho más que comenzar. Hasta la segunda vuelta.
Óscar Valero. Lyon
Óscar Valero es escritor y periodista. Presta sus servicios en Euronews, la cadena multilingüe impulsada por la Unión Europea. Estudió Periodismo en la Complutense de Madrid y es Máster en Estudios Literarios por la misma universidad. Actualmente reside en Lyón y prepara su tesis doctoral centrada en Teoría de la Literatura y Filosofía.










